jueves, 16 de octubre de 2014

REMANDO... MAR ADENTRO

Pasado el "torbellino" de principio de curso, todos volvemos, más tarde o más temprano, a nuestro ritmo habitual, a lo que consideramos "lo cotidiano". Se nos presenta el curso con sus meses por delante de nosotros junto con los deseos de encontrar un objetivo, una meta, una esperanza hacia la que caminar.

A lo largo de este curso nos gustaría hallar aquello que tanto anhelamos, terminar un proyecto que tenemos en las manos, hacemos propósitos, planificamos lo que nos gustaría haber conseguido en junio... en definitiva, lo que quiero y cómo quiero que sea mi vida. Para esto necesitamos hacer paradas a lo largo del camino y preguntarle al Señor ¿qué es lo que busco, Señor? ¿qué quieres que haga?

Si miramos más allá de lo puramente "cotidiano" nos daremos cuenta de que el Señor esta ahí esperándonos, en el torbellino de principio de curso, en mis proyectos, en mis propósitos... El Señor me llama a implicarme, a comprometerme, a compartir lo que tengo y lo que soy. Los pasos que demos siempre nos conducen a Él.

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