domingo, 15 de junio de 2014

JORNADA PRO ORANTIBUS: "EVANGELIZAMOS ORANDO"


La Iglesia dedica el día de hoy a fomentar el conocimiento y la oración por todas las religiosas y religiosos dedicados a la vida consagrada contemplativa. Esta es una vocación poco conocida y entendida en el mundo de hoy, centrado en las comodidades y el utilitarismo de todo lo que realizamos. 

La Iglesia nos pide que recemos por ellos; os pedimos una oración por nuestra comunidad, y por toda nuestra Orden, en la que intentamos ser un testimonio de fe para todos los que se acercan a nosotras.

sábado, 17 de mayo de 2014

YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

Lectura del santo Evangelio según San Juan 14,1-12.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: —No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, si no, os lo habría dicho, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino. Tomás le dice: —Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino? Jesús le responde: —Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.
Felipe le dice: —Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le replica: —Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores. Porque yo me voy al Padre.

lunes, 24 de marzo de 2014

EL ENCUENTRO CON JESÚS



En este tercer domingo de cuaresma el papa Francisco rezó en ángelus desde la ventana de su estudio que da hacia la plaza de San Pedro, ante miles de fieles allí reunidos. 

“El evangelio de hoy nos presenta el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, que sucedió en Sicar, junto a un antiguo pozo en el que la mujer iba cada día para buscar agua. Aquel día Jesús, sentado y cansado por el viaje la encontró. Él enseguida le dijo: 'Dadme de beber'. De esta manera superó la barrera de hostilidad que existía entre los judíos y samaritanos y rompió el esquema de prejuicios contra las mujeres. El simple pedido de Jesús es el inicio de un diálogo franco mediante el cual él, con gran delicadeza entra en el mundo interior de una persona a la cual, según los esquemas sociales, no debía ni siquiera dirigirle la palabra. 

Entretanto Jesús lo hace. Jesús no tiene miedo y cuando ve a una persona no se queda atrás porque la ama, nos ama a todos, non se detiene nunca delante de una persona por prejuicios. Jesús la pone delante a su situación, no juzgándola sino haciéndola sentir considerada, reconocida y suscitando así en ella el deseo de ir más allá de la rutina cotidiana. 

Aquella sed de Jesús no era tanto sed de agua, sino de encontrar un alma que se había vuelto árida. Jesús tenía necesidad de encontrar a la Samaritana para abrirle el corazón: le pide de beber, para poner en evidencia la sed que había en ella misma. La mujer queda tocada por este encuentro: le dirige a Jesús aquellas preguntas profundas que todos tenemos adentro, pero que con frecuencia ignoramos.

También nosotros tenemos tantas preguntas para plantear y que no encontramos el coraje de dirigírselas a Jesús. La cuaresma es el tiempo oportuno para mirarnos adentro, hacer emerger nuestras necesidades espirituales mas verdaderas y pedir la ayuda del Señor con la oración. El ejemplo de la Samaritana no invita a expresarnos así: “Dadme aquella agua que me quitará la sed por la eternidad”.
El evangelio nos dice que los discípulos se quedaron maravillados de que su Maestro hablara con aquella mujer. Pero el Señor es más grande que los prejuicios y no tuvo temor de detenerse con la Samaritana. La misericordia es más grande del prejuicio. Y Jesús es enormemente misericordioso.

El resultado de aquel encuentro junto al pozo fue que la mujer quedó transformada: 'Dejó su ánfora' con la cual iba a buscar el agua y corrió a la ciudad a contar su experiencia extraordinaria: 'He encontrado un hombre que me ha dicho todas las cosas que he hecho. Ojalá sea el mesías'. Está entusiasmada. Fue a buscar el agua del pozo y encontró otra agua, el agua de la vida de la misericordia que salpica vida eterna.

Ha encontrado el agua que siempre había buscado. Corre al pueblo, a aquella población que la juzgaba, condenaba y la repudiaba. Y anuncia que había encontrado al mesías. Uno que le ha cambiado la vida, porque cada encuentro con Jesús nos cambia la vida: siempre es un paso más cerca de Dios. Así cada encuentro con Jesús nos cambia la vida. Siempre es así.

En este evangelio encontramos también nosotros el estímulo de 'dejar nuestra ánfora', símbolo de todo lo que aparentemente es importante, pero que pierde el valor delante del “Amor de Dios”. Todos tenemos una, o más de una. Yo les pregunto y me lo pregunto también a mi: ¿Cúal es esa ánfora que nos pesa. Esa que los aleja de Dios, dejémosla aparte y con el corazón escuchemos la voz de Jesús que nos ofrece otra agua: el agua que nos acerca al Señor. Estamos llamados a descubrir la importancia y el sentido de nuestra vida cristiana iniciada en el bautismo.

Y como la Samaritana debemos dar testimonio a nuestros hermanos de la alegría, la alegría del encuentro con Jesús. Porque como les he dicho, cada encuentro con Jesús nos cambia la vida, y también cada encuentro con Jesús nos llena de alegría, esa alegría interior que viene. Así es el Señor. Y contar cuantas cosas maravillosas sabe hacer el Señor en nuestros corazones cuando nosotros tenemos el coraje de dejar aparte nuestra ánfora".

viernes, 7 de marzo de 2014

DÍA DEL SEÑOR DE LA ESCALERA

El viernes 7 de Marzo estará abierto desde las 8.30 de la mañana, hasta las 9.30 de la noche (ininterrumpidamente), en nuestro convento, la estancia en la que se encentra la imagen del Señor de la Escalera.



ORACION ANTE LA IMAGEN:

Tú que pasas mírame
repara bien en mis llagas
y verás que mal me pagas
las sangre que derramé.

miércoles, 5 de febrero de 2014

OCHO SIGLOS DE HISTORIA DE LAS CLARISAS EN ESPAÑA

Esta monografía sobre las clarisas en España constituye un hito relevante en la historiografía franciscana. María Fernanda Camín, monja clarisa, tiene en su haber una producción historiográfica tan lograda en el presente como prometedora en el futuro. Este trabajo viene a ser el edificio completo que ha ido construyendo con materiales elaborados tras años de pacientes investigaciones provenientes, principalmente, de las obras que realizó: una, con C. Sánchez Fuertes sobre la Reseña histórica de los monasterios de clarisas de España y Portugal, en dos volúmenes (1996 y 2012), y, la otra, sobre los 50 años de historia: Federación del Sagrado Corazón, HH. Clarisas de la Provincia de Santiago (2007). La autora manifiesta que junto a su “intento de ofrecer una visión de conjunto de la Orden de Santa Clara en España, su evolución y algunos aspectos particulares, y consignar también todas aquellas fundaciones realizadas a lo largo de estos ocho siglos [349 monasterios en España]” hay también un merecido homenaje a cuantas “mujeres consagradas a Dios como clarisas a lo largo de ocho siglos, salvo contadas excepciones, no han pasado a la historia, sino que han quedado ocultos en sus monasterios” (pp. 7-8). 

Es de justicia reconocer, una vez más, el alto valor que la vida religiosa femenina ha tenido y sigue teniendo para el sostenimiento del edificio espiritual de la Iglesia. Uno de los méritos de esta obra, entre otros, está en reconstruir desde sus propios orígenes la historia de las fundaciones de Santa Clara en España desde el siglo XIII al XX. Y al hilo de las fundaciones su autora ha ido, con precisión y rigor, marcando aquellos criterios de la espiritualidad clariana y reformas que se fueron manifestando a lo largo del tiempo y se concretizaron en la diversidad de manifestaciones del carisma de Santa Clara. A la par, justo es decir, el acierto de María Fernanda, que posiblemente sin pretenderlo, ha contribuido a acercar la historia y espiritualidad de la Segunda Orden franciscana a aquellos que, en los campos de la teología, historia o arte …, se hallaban necesitados de unos conocimientos claros y precisos para entender y comprender sus propios ámbitos de estudio. 

Son doce capítulos con un epílogo, elenco sumario de los monasterios fundados en España, índice de cuadros e índice onomástico y toponímico, los que componen esta monografía. En el primer capítulo presenta el desarrollo legislativo de la Orden de Santa Clara para poder comprender el origen, espíritu, asentamiento y desarrollo de la Orden en España (9-18). En el capítulo segundo se centra en el origen de los monasterios de clarisas en España en el siglo XIII, comenzando el desarrollo histórico por el llamado “protomonasterio de Santa María de las Vírgenes de Pamplona”. (19-44). En el tercero y cuarto se describen las fundaciones de los siglos XIII al XV y sus respectivos patronazgos, condición social de las monjas, motivaciones fundacionales de los patronos. (45-112). Merece una atención especial el capítulo V: La época de las reformas. Una constante en la historia de la Iglesia y particularmente en la familia franciscana ha sido el permanente espíritu de reforma, apoyado por la política de los siglos XV y XVI. (3-112). Capítulo VI: las fundaciones del siglo de Oro, cuyo crecimiento y expansión fue uno de los rasgos más característicos en sus más variadas expresiones, con un número de 88 monasterios de urbanistas, coletinas, descalzas no coletinas y uno de capuchinas. (112-136). En el capítulo VII, sin perder el hilo del devenir cronológico, la autora se detiene en la descripción de la vida interior del monasterio: oficio divino, vida penitencial, trabajo,  gobierno, noviciado, enseñanza de niñas … (136-152). En el VIII describe las fundaciones de los siglos del Barroco (152-181) y en el IX se detiene en uno de los siglos más tumultuosos de la historia de la Iglesia como fue el XIX con el anticlericalismo, supresión de monasterios y nuevos monasterios, en los últimos decenios con la restauración político-religiosa en España (183-204). Concluye la narración histórica  con las fundaciones en el siglo XX, un total de catorce, y sobre todo la incorporación a la Orden de Santa Clara de 23 monasterios de terciarias franciscanas regulares (204-218). Finaliza la monografía con el capítulo XI en la que expone la  legislación a través de los siglos: Constitución Apostólica Sponsa Christi y las Federaciones (218-225) y las Constituciones de la Orden de Santa Clara. 

Se concluye el libro con un epílogo que reza:  Siglo XXI: ¿Ocaso o amanecer? O Clara multimode titulis praedicta  claritatis. Si son muchos los méritos de esta preciosa obra de historia de la Segunda Orden de San Francisco, no es menor los instrumentos que la autora nos brinda para su lectura.

P. Pedro Riquelme